Crónica del Maratón Messier 2016

Buenos días amig@s!

Como todos sabéis el Catálogo Messier fue creado por el astrónomo francés Charles Messier quien en su búsqueda de cometas por el cielo se tropezaba con objetos que tenían, a través de su telescopio (un pequeño refractor de 150mm.), cierto aspecto borroso, pero que a diferencia de los cometas, éstos permanecían estáticos en el cielo. En total el Catálogo Messier cuenta con 110 bellezas que reflejan la gran riqueza y diversidad de estructuras y matices que podemos contemplar en el cielo estrellado y que contienen todo tipo de objetos, desde nebulosas, pasando por galaxias hasta cúmulos estelares.

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Desde la semana anterior ya habíamos realizado planes para llevar a cabo la Maratón la noche del día 6, cuyos participantes seríamos tres: Joanma Bullón, Adrián Carrera y un humilde servidor. El día del Maratón las previsiones eran buenas, al salir a tomar el primer café de la mañana, el cielo apuntaba maneras, no viento, no nubes, no calima…la noche prometía. Empezamos a llegar a Aras a las 17h. para poner en solfa todos los equipos que íbamos a usar: un reflector de 250mm. F4, un reflector de 300mm.F5 y un catadióptrico  de 127mm. F 12, todos ellos con monturas alemanas computerizadas. En el protocolo, en el “código de honor” y en las normas de todo Maratón Messier que se precie, se establece que la búsqueda de cada objeto se ha de realizar de forma completamente manual, pero al ir con nuestro buen amigo Adrián, que se enfrentaba  por primera vez a una búsqueda tan sumamente grande en una misma noche, decidimos optar por una opción menos ortodoxa y más rápida para también tener  tiempo tomar unos cafés e ir calmada y tranquilamente observando estas perlas celestes.

A las 19:30h. empezamos con el primer objeto en búsqueda secuencial, el M77. Tras más de 15 minutos intentando localizarlo y aún entre las luces del ocaso, la localizamos a las 19:55h. Para su aseveración tuvimos que mover  levemente el telescopio percatándonos así, de que había algo que parecía de naturaleza no estelar franqueado por dos estrellas…el primer objeto de la noche de la gran carrera de millones de años luz que supone el Maratón Messier.

La siguiente en la lista es M74, este objeto lo logramos encontrar más rápidamente que M77 pero aún así, y utilizando el mismo método, pudimos identificarla a las 20:05h. Saltando nuevamente de constelación llegamos a la Galaxia del Triángulo o M33, que al igual que su próxima vecina, M31 pueden divisarse en una noche sin Luna y con un buen mapa delante, varios cúmulos pertenecientes a dichas galaxias. Hayamos M33 como cabía esperar, sin problemas, y a pesar de quedar aún luz del crepúsculo, llegamos a percibir sus brazos espirales.

La Vía Láctea pertenece a un cúmulo de galaxias denominado cúmulo local, con un diámetro de unos 6 millones de años luz. Este cúmulo está compuesto por más de una veintena de galaxias entre las que cabe citar M31, conocida por todos con el nombre de  Gran Galaxia de Andrómeda. La localizamos sin problemas hacia las 20:20h. y al igual que sucede con M33, Andrómeda y sus dos satélites M31 y M110, merece la pena verlas en detalle, como de hecho ocurrió, embelesándonos más de diez minutos con su gran belleza y su riqueza en detalles.

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Mientras Adrián y yo íbamos observando con el 127mm. Joanma hacia fotografías de otros objetos situados en la Osa Mayor, como parte de su Maratón particular con los objetos DOOD, toda una hazaña que nos sirve a muchos observadores para conocer qué más hay en el cielo aparte de los recurrentes Messier en nuestras  frecuentes salidas de observación, interrogando el Universo con nuestros telescopios. Y así fuimos yendo de objeto en objeto hasta que a las 20:32, cuando acabamos de observar el cúmulo M52 entre Cassiopea y Perseo, la batería del Maksutov dejó de funcionar a pesar de haberla cargado con anterioridad. Hasta ese momento íbamos a buen ritmo, como para completar, o al menos tener una mínima posibilidad de completar el Maratón A veces Murphy juega malas pasadas, pero afortunadamente el disponer del 300mm. F5 era toda una maravilla, más si cabe si la alimentación de la montura va directo a una toma de corriente, sin el uso de baterías.

Al empezar con el protocolo de arranque del 300 nos percatamos, siendo las 20:45h. de que teníamos luz zodiacal, un impresionante cono  de luz que sigue la trayectoria de la eclíptica, producto de la reflexión de la luz del Sol sobre el polvo en suspensión, en nuestro Sistema Solar.

Continuamos con el gran paseo celeste recorriendo  y saltando de constelación en constelación, desde M103  en Cassiopea o la nebulosa M76 en Perseo hasta M42 en Orión continuando hasta la M46 en Pupis, un cúmulo en el que puede verse una nebulosa planetaria en su interior. Eran las 22h. y había que reponer fuerzas, pero lejos de ir agobiados, nos sentamos calma y tranquilamente a cenar hablando distendidamente de lo que llevábamos realizado y cuáles eran las impresiones que nos estábamos llevando de estos paseos por las estrellas. También, cómo no, hablamos sobre lo poco o muy dificultoso que sería afrontar el Cúmulo de galaxias de Virgo, no por la dificultad en su localización, sino por la dificultad en su identificación, en saber qué manchita corresponde a qué objeto.

Después del café y a las 23:07h, retomábamos el Maratón en M48, un cúmulo abierto muy rico y disperso con una peculiar forma de herradura con sus extremos abiertos en su centro. Turno era a continuación para los cúmulos abiertos de Auriga, que siempre nos provocan una sensación cono de enormes y distantes farolillos chinos guiándonos en la inmensidad cósmica.

Sobre la 01:00h. le llegó el turno a las 2 galaxias por excelencia de la Osa Mayor, si descartamos a M81 y 82, y éstas son M51 y M101, cuya visión al ocular, especialmente de M51, era sencillamente espectacular, no intuyendo, sino viendo literalmente los brazos espirales de la galaxia situada a 35 millones de años luz de la Tierra, cuando aquí, en nuestro pequeño mundo azul, empezaban a aparecer las primeras ballenas en los océanos.

Tocaba enfrentarse al gran océano galáctico del cúmulo de Virgo. Eran las 3 de la madrugada y era primordial pasar por Coma y Virgo para continuar hacia el alba. M100, M84 y M86…íbamos pudiendo identificarlas no gracias a las cartas, sino gracias a la función go-to de la montura, que aunque a veces apuntaba a lugares incorrectos, un buen sincronizado en M86, hacía que el centrado de los demás objetos del cúmulo de Virgo que dista unos 60-80 millones de años luz se llevara a cabo a la perfección. El temor era infundado, en parte gracias a la ayuda de la montura, y finalmente, logramos pasar por todos los objetos hasta llegar a M13 en Hércules a las 04:15h. Entre objeto y objeto, pudimos deslumbrarnos con Júpiter, Marte y Saturno, enormes faros que alumbraron aquella noche de exhaustivos escaneos visuales por las ignotas regiones de nuestro Universo.

A las 04:35h. la Luna apareció por el horizonte y el cansancio empezaba a hacer meya en los tres pobres observadores, que aún y con el frío clima de Aras de los Olmos, quedábamos a pie de telescopio. El coche tenía ya un dedo de hielo y aún quedaban 40 km. para volver a casa, no sin antes recoger y recordar en nuestra memoria las imágenes retinales de nuestro recorrido por los confines del espacio y del tiempo.

 

¡Un Saludo Cósmico Galáctico!

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2 respuestas a “Crónica del Maratón Messier 2016

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