Un paseo por la inmensidad

Buenos días amig@s!

El día anterior había hecho planes para el día siguiente. La intención  era subir, acompañado por un buen amigo, dejando los coches en la ermita, a la Muela de Sta. Catalina por el nuevo sendero señalizado hasta la cumbre a 1300 metros de altitud donde se sitúan los observatorios astronómicos.

A veces necesito, si o si, salir de la rutina y por unos instantes, olvidar el día a día por un momento. Estar en contacto con la naturaleza en cualquiera de sus formas, bien en un relajante paseo por el campo, o bien contemplando los confines del espacio y del tiempo con un telescopio. Es una forma de buscarme a mí mismo, por así decir. Supongo que todos debiéramos de vez en cuando pararnos, y reflexionar acerca de donde nos conducen nuestros pasos.

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Fotografía realizada por Juanjo Isach

Llegamos a la ermita situada en las faldas de la montaña a las cinco de la tarde, y empezamos a caminar bien abrigados. El aire soplaba fuerte, rachas de más de 70km/h. El primer tramo es más bien empinado, pero, admirar el valle, con este invierno atípico que hace que los almendros estén en flor,  con esas tonalidades rosáceas, es maravilloso.

Media hora más tarde llegamos a la cima, decididos a dar la vuelta a la Muela por su cumbre, viendo los dos observatorios astronómicos que se sitúan en ella. Uno, el CAAT, con tres telescopios de 40, 43 y 50 cm de diámetro perteneciente a la Asociación Valenciana de Astronomía y otro, el OAO, con otros tres telescopios de 40, 50 y 60cm, de diámetro perteneciente a la Universitat de València. Instalaciones científicas que exploran noche a noche los misterios del Universo, que mejor combinación.

Empezaba ya a ocultarse el Sol a la bajada, un espectáculo de la naturaleza el poder disfrutar de esas tonalidades doradas. Al día siguiente, cuando vuelve a salir el Sol, dice algo a nuestro favor…que seguimos caminando y que jamás debemos dejar de intentar, aquello que nos propongamos.

Una ruta de una hora y cuarenta minutos que sirvió no solo para movernos, sino también para evadirnos mentalmente durante un par de horas. Una ruta que bien pueden hacer familias y disfrutar del paisaje, a la par que conocer qué se suele hacer en éstas instalaciones científicas que se sitúan en esta montaña de la Muela de Santa Catalina, abrigando a Aras de los Olmos de los fríos y gélidos vientos del norte.

 

¡Un Saludo Cósmico Galáctico!

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